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Medusas: La alternativa a la pesca de casi 100 especies en peligro de extinción

Científicos australianos alertan de la urgencia de promover una pesca sostenible.

medusas

Buena parte del pescado y el marisco que consumimos habitualmente está en peligro de extinción, por lo que los científicos exploran alternativas a una pesca y consumo más sostenible.

Entre estas alternativas estaría la de incluir las medusas dentro de las dietas de pescado. Entre las especies marinas, las medusas son de las pocas que están aumentando su población en todo el mundo, a diferencia de otros peces y mariscos, cuyo consumo no ayuda a su preservación. Ya existen algunas pruebas en esta línea, como las realizadas en 2017 por un grupo de investigadores daneses que probaron a hacer chips crujientes con medusas. En la China, su consumo es algo habitual desde hace más de 1.700 años.

Con esta alternativa podrían protegerse especies en peligro de extinción. Investigadores de la Universidad de Queensland (Australia) han analizado los registros mundiales de pesca industrial y han encontrado que 92 especies de mariscos en peligro y 11 especies de mariscos en peligro crítico siguen siendo capturados en océanos de todo el mundo.

El principal problema es que la pesca de especies que están en peligro de extinción es legal y que los productos del mar no tienen que estar etiquetados según su especie. Esto quiere decir que podemos estar comiendo pescado que no sabemos que está en riesgo de desaparecer.

“Nunca consideraríamos comer gorilas de montaña o elefantes, los cuales están en peligro de extinción”, explica Leslie Roberson, candidata al doctorado del Centro de Biodiversidad y Ciencias de la Conversación de la UQ y autora del estudio, que se ha publicado en Nature Communications .

“Los productos del mar australianos no son tan sostenibles como les gustaría pensar a los consumidores, y definitivamente no están en línea con muchos de los grandes acuerdos internacionales de conservación que Australia ha firmado para proteger especies y ecosistemas amenazados”, añade.

Otra de las autoras del estudio, la doctora Carissa Klein, ha recibido una beca para investigar el consumo de productos del mar en el país y encontrar formas de hacer que la industria sea más sostenible.

Su investigación indagará en los costos y beneficios de comer de manera más soberana y adoptar diferentes tipos de mariscos que se pueden capturar de forma más sostenible en aguas australianas, como el abulón de cultivo australiano y las sardinas silvestres.

Klein señala la paradoja de que Australia sea uno de los muchos países ricos que importa y captura especies de mariscos amenazadas mientras mantiene su reputación internacional de conservación marina. “Australia importa alrededor del 75 por ciento de los productos del mar que consumimos e internacionalmente se considera que tiene políticas efectivas de conservación y gestión de la pesca”, explica la científica.

”Al importar productos del mar de otros lugares, estamos desplazando cualquier problema social o ambiental asociado con la pesca a ese lugar, que probablemente tenga menos capacidad para gestionar de manera sostenible su océano”. “Debería ser ilegal comer algo que está en peligro de extinción, especialmente especies que están en peligro crítico de extinción; si podemos coordinar mejor las políticas de pesca y conservación, podemos evitar que suceda”, añade.

Uno de los problemas de controlar la pesca de especies en riesgo es que la industria pesquera “es difícil de administrar desde una perspectiva de conservación porque tiene cadenas de suministro que abarcan múltiples aguas internacionales, sin un organismo rector”, explica Roberson, que reclama una mejora de la sostenibilidad de las políticas comerciales de productos del mar de Australia.

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