Animales

Más de mil ejemplares de la ballena Franca en Chubut

Esta temporada llegaron más de mil ejemplares de la ballena Franca Austral a las costas de Chubut. Es el mayor número de los últimos años.

Fotos: Clarín.com

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El responsable del Laboratorio de Mamíferos Marinos del CCT- CENPAT, Enrique Crespo confirmó la noticia y además dijo que “la concentración mayor en esta época se da en el Área Natural Protegida Doradillo y Puerto Pirámides”.

“En total se pudieron contar 1.079 animales de los cuales 774 son hembras con 387 crías y alrededor de 250 adultos, entre hembras o machos solitarios que vienen a copular”, dijo en Crespo. El próximo conteo se realizará a mediados de septiembre. “Contamos 1.070, pero no significa que no pueda haber más entre las próximas dos o tres semanas, estamos en uno de los años con mayor número”, agregó.

“Sobre el comportamiento de las ballenas nada se puede explicar. Hacen lo que quieren cuando quieren. La llegada de más de mil ejemplares esta temporada es todo un récord para los últimos años ya que el promedio es de entre 700 y 800. Hay que tener en cuenta que la especie se está recuperando y tiene un crecimiento del 8 por ciento anual desde hace varios años”, le dijo a Clarín Néstor García, subsecretario de Protección de Áreas Naturales de Chubut.

Y agregó otro dato: “En 1990 llegaban a Valdés unos 400 ejemplares. Pero la cantidad fue aumentando con el correr de los años hasta llegar a los más de 1.000 de esta temporada”. Es decir que en menos de 20 años, la cantidad de ballenas que llegan a las costas chubutenses aumentó un 250 por ciento.

Esto marca una recuperación importante de la especie teniendo en cuenta el verdadero aniquilamiento al que fue sometida a finales del siglo 19 y principios del siglo pasado. La caza indiscriminada hizo que de los 100.000 ejemplares que había en los mares del mundo de la ballena Franca Austral sólo quedaran 3.000.

Es que la especie tiene características que por aquellos tiempos la condenaron a muerte: es amigable y muy curiosa. Por eso los barcos balleneros, sobre todo japoneses, no tenían que perseguirlas para cazarlas: los ejemplares se acercaban a los barcos donde eran atrapadas utilizando arpones.

De la ballena Franca Austral se utilizaba todo cuando eran cazadas. Pese a que lo mismo se conseguía en tierra sin necesidad de depredarla. La grasa y el aceite eran aprovechados y comercializados por los cazadores. Y también la carne: un bife de ballena se vendía como plato “novedoso” en Oriente a más de 150 dólares. Pero como nada se tiraba, el enorme animal brindaba otro producto: su particular barba. Como era consistente las mujeres las utilizaban para colocarla en el cuello de las camisas de los hombres. De allí, el nacimiento de la “ballenita”.

Con el correr de los años y ante la caza indiscriminada la ballena Franca Austral comenzó a ser protegida. Y su caza fue prohibida. Por eso después de los años 70 comenzó su lenta recuperación.

Fotos: Clarín.com

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A la cantidad inusual que se ve en esta temporada se agrega otro dato: llegan cada vez con más antelación. “Puede ser que el krill, su alimento preferido se encuentre más cerca. Y entonces pueden retornar más rápido a un lugar donde se sienten cómodas para cumplir su ciclo reproductivo”, agregó García. Este año los primeros ejemplares se vieron en abril, un mes antes que otras temporadas.

El krill es un pequeño crustáceo parecido al camarón, que habita las aguas de la Antártida y constituye una gran parte de la población acuática. Al ser un animal acuático que se encuentra en abundancia, se convierte en el alimento de numerosas especies tales como pingüinos, ballenas, peces y otros animales marinos.

La ballena Franca Austral es el recurso turístico más importante de Chubut. Cada año llegan más de 100 mil turistas para realizar los avistajes desde Puerto Pirámides aunque también pueden observarlas desde la costa en las playas de El Doradillo ubicadas a 14 kilómetros de Puerto Madryn.

Los enormes mamíferos marinos, de hasta 14 metros de largo y 40 toneladas de peso llegan a mediados de mayo (o antes como ocurrió este año) y permanecen hasta mediados de diciembre en las costas de Península Valdés. Con más de mil ejemplares en la zona, los prestadores auguran una gran temporada sobre todo a partir de setiembre cuando comienza a llegar el turismo extranjero.

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