Animales

Cuentan ballenas desde el espacio para evitar su extinción

Las imágenes de satélite de los misticetos son clave para la conservación de las distintas especies.

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Las ballenas ejercen un papel clave en los ecosistemas marinos. La evaluación de las distintas poblaciones de misticetos del planeta es esencial para garantizar su supervivencia, si bien hasta la fecha los métodos para hacerlo eran poco eficientes, caros y carecían de precisión. Esto ha impedido contar correctamente el número de ejemplares y, en consecuencia, los esfuerzos de conservación no se han dirigido de la forma más adecuada.

Ahora, un grupo de expertos de la British Antarctic Survey en Cambridge (Reino Unido) ha obtenido imágenes de satélite de alta resolución de cuatro especies de ballenas diferentes: el rorcual común (Balaenoptera physalus) -el segundo cetáceo más grande después de la ballena azul-, la ballena franca austral (Eubalaena australis), la ballena jorobada (Megaptera novaeangliae) y la ballena gris (Eschrichtius robustus).

Gracias a la tecnología aeroespacial, los ejemplares de estas cuatro especies han sido avistados en el Mediterráneo, en el sur de Argentina, en Hawái y en la costa de México, respectivamente, y su avistamiento ha permitido a los organismos encargados de su conservación identificar diez poblaciones de ballenas de las que no se tenía constancia hasta ahora.

El hallazgo se publicó a finales del pasado mes de octubre en la revista especializada Marine Mammal Science y es, según los autores del trabajo, un gran paso hacia el desarrollo de un sistema de monitoreo mucho más eficaz que permitirá detectar los cambios en las poblaciones de misticetos, así como su comportamiento, sobre todo en aquellos casos en los que las ballenas frecuentan rincones del océano inaccesibles para la especie humana.

En 2014, un estudio científico británico elaborado también por investigadores de la British Antarctic Survey demostró por primera vez la utilidad de los satélites en órbita sobre la Tierra para localizar y contar el número de cetáceos que pueblan los océanos.

En aquella ocasión las imágenes fueron proporcionadas por un satélite de gran precisión, el WorldView2, que permitió a los científicos identificar 55 ballenas y otras 23 formas que también podrían serlo en o justo debajo de la superficie.

La resolución de las imágenes obtenidas ahora, capturadas a unos 620 kilómetros de altura por el satélite WorldView3, que cubre una superficie de 5.000 kilómetros cuadrados, es sustancialmente mayor –identifica objetos de hasta 30 centímetros como lo hacen los mejores sistemas militares- . De hecho, se pueden observar por primera vez las formas de, por ejemplo, las aletas o las colas de estas criaturas, lo que permite distinguir entre las diferentes especies.

Por último, cabe destacar que esta tecnología es clave para identificar las rutas que hacen las ballenas, lo que permitiría proteger estas áreas y evitar así las colisiones entre los misticetos y los barcos que frecuentan las mismas zonas, así como su captura.

En este sentido, a día de hoy, la Comisión Ballenera Internacional (IWC) mantiene la prohibición de todas las actividades comerciales de caza de ballenas, ya que especies como las ballenas azules o los rorcuales comunes son especies protegidas por la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas (CITES). No obstante, países como Islandia, Noruega y Japón siguen cazando ballenas alegando que se trata de una actividad tradicional o de capturas con finalidad científica.

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