Animales

Cómo los humanos moldeamos la estructura del cerebro de los perros

La especie humana ha determinado no sólo el aspecto físico de los canes domesticados sino también diversas áreas y redes neuronales.

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La historia evolutiva de los perros está estrechamente relacionada con los humanos. La presión selectiva provocada por la cría de los ejemplares con aspecto y condiciones físicas deseadas por los humanos han moldeado el físico de estos animales domésticos durante los últimos entre 10.000 y 15.000 años.

Pero el color del pelo, el tamaño de las patas o la altura no son los únicos cambios forzados en las distintas razas de perros que conocemos actualmente.

No hacen falta demasiados estudios científicos para saber que, junto al aspecto físico, los humanos también hemos moldeado el carácter y la conducta de los que, como dice el tópico, son nuestros “mejores amigos”.

Ahora en cambio, sí que ha sido necesario un estudio científico en profundidad para determinar hasta que punto hemos alterado la estructura del cerebro de los perros según las razas.

Los resultados de esta investigación se correlaciona con comportamientos específicos, según una nueva investigación publicada en la revista especializada Journal of Neuroscience por un equipo de investigadores liderado David Gutman y Erin Hecht, de las universidades Emory y Harvard de Estados Unidos.

Los resultados confirman y detallan las partes del cerebro que han crecido, disminuido o variado en forma como consecuencia de las conductas o habilidades potenciadas por la selección forzada por los humanos. .

“Durante varios cientos de años, los humanos han criado selectivamente perros para expresar características físicas y de comportamiento específicas. Erin Hecht y sus colegas investigaron los efectos de esta presión selectiva en la estructura del cerebro mediante el análisis de imágenes de resonancia magnética de 33 razas de perros”, explica la nota informativa difundida al respecto por la Society for Neuroscience, entidad editora de Journal of Neuroscience.

Entre las conclusiones destacadas, el equipo de investigación observó una amplia variación en la estructura del cerebro que no estaba simplemente relacionada con el tamaño del cuerpo o la forma de la cabeza.

La forma y tamaño del cerebro también difiere substancialmente, por ejemplo, en las razas especializadas en la caza respecto a otras seleccionadas por los humanos por su capacidad para correr.

Además de la forma y tamaño, los cerebros de las diversas razas de perros forma redes neuronales sensiblemente diferentes, como han podido observar los autores de este estudio. Los expertos han agrupado estas variaciones en mapas de seis redes cerebrales diferentes, con funciones propuestas que variaban desde la vinculación social hasta el movimiento.

Estudiar la variación neuroanatómica en perros ofrece una oportunidad única para estudiar la relación evolutiva entre la estructura y el comportamiento del cerebro, destaca la Society for Neuroscience, lo que sugiere que este tipo de estudios puede ayudar a entender la estructura cerebral en otras especies, incluidos los humanos.

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