Animales

Canadá: Trafico de sanguijuelas

Se encontraron 5 mil ejemplares dentro de una maleta. Estos invertebrados se emplean en la medicina desde hace miles de años y la elevada demanda ha llevado a la desaparición de algunas especies.

sanguijuela

Según ha informado National Geographic, el dueño de la maleta, posiblemente el primer ‘contrabandista’ de sanguijuelas de Canadá, no ocultó en ningún momento su mercancía. No obstante, deberá personarse ante un juez el próximo 15 de febrero por importar ilegalmente una especie regulada a nivel internacional sin obtener los permisos adecuados.

Para resolver el caso el juez deberá recurrir al tratado que rige el comercio internacional de vida silvestre, la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres (CITES). Este acuerdo internacional de carácter obligatorio establece que los embarques de ciertas especies amenazadas son ilegales sin los permisos de importación y exportación requeridos.

Muchos repudian a estos invertebrados que se adhieren con ventosas a anfibios, aves, peces e incluso a mamíferos para alimentarse de su sangre. No obstante, son muy útiles en el campo de la medicina, donde los primeros que las usaron fueron los egipcios.

Actualmente, se venden a unos diez dólares cada individuo y siguen usándose en la microcirugía, en algunos trasplantes y también se emplean para curar traumatismos. Asimismo, se sabe que estas criaturas mejoran la circulación hacia tejidos lesionados al secretar anticoagulantes naturales.

En concreto, las sanguijuelas incautadas pertenecen a dos especies distintas: la sanguijuela medicinal del sur y la sanguijuela medicinal europea, las preferidas para su uso en hospitales, centros de cirugía plástica y unidades de quemados en todo el mundo.

A día de hoy, las lombrices están protegidas en numerosos países por su elevada demanda. En Europa, algunas de las especies han llegado incluso a desaparecer como consecuencia de ello.

Las 5.000 sanguijuelas retenidas por los oficiales en el aeropuerto de Toronto no son canadienses, con lo que su futuro en el país es incierto. Se trata de especies ‘exóticas’ que, si se liberan en la naturaleza, podrían alterar el funcionamiento de los ecosistemas. No obstante, matarlas no es tampoco una solución adecuada debido al delicado estado de conservación en el que se encuentran.

Por el momento, los ejemplares incautados se reparten entre museos y centros de investigación del país, donde la demanda anual de estas criaturas en los hospitales no excede los 1.000 ejemplares.

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