Animales

Ballena embarazada muere atrapada en una red de pesca

Las ‘redes fantasma’ son una creciente preocupación mundial porqué plantean un enorme riesgo para la vida marina cuando se desechan en el mar.

Crédito: Smass

Crédito: Smass

Una ballena minke o rorcual aliblanco (Balaenoptera acutorostrata) ha sido encontrada muerta y enredada en una red de pesca en la Isla Sanday, en el archipiélago de Orkney en Escocia. Lo más triste de la noticia es que este cetáceo era una hembra embarazada, según informaron los expertos del Scottish Marine Animal Stranding Scheme (Smass).

El animal tenia una red de nylon enredada en sus barbas lo que le llevó a la muerte porqué las placas en su boca se utilizan para filtrar el agua del mar. Según la autopsia la ballena, este gozaba de buena salud antes de quedar atrapada en la ‘red fantasma’.

”Estaba en excelente condición física y embarazada. Recientemente se enredó en una red de pesca descartada o perdida, que se enganchó en la boca del animal y supuso el fin de su vida, debido a la dificultad de moverse y alimentarse”, aseguran los desde Smass.

Una ‘red fantasma’ es una red de pesca que se ha perdido o abandonado en el océano. Estas redes a la deriva suponen un riesgo letal para los animales marinos. Aunque ya no van sujetas a un barco de pesca, estas redes continúan cumpliendo su función y pescan a cualquier animal que se tope con ellas, lo que se conoce como ‘pesca fantasma’.

Según un estudio de 2018 publicado en Scientific Reports, las redes fantasma representan al menos el 46% de la Gran Mancha de Basura del Pacífico. Un desperdicio plástico particularmente grave del problema de la ‘pesca fantasma’ a nivel.

La organización conservacionista World Wildlife Fund (WWF) explica que las redes fantasma no solo capturan peces: también enredan a las tortugas marinas, delfines, marsopas, aves, tiburones, focas y muchas especies más. “La mayoría de las veces estos animales quedan atrapados accidentalmente en estas redes ya que son incapaces de detectarlas visualmente o por sonar. Entonces, las redes impiden que los animales se muevan libremente, provocan lesiones y evitan que los mamíferos y las aves suban a la superficie en busca de aire”. Según WWF cientos de animales pueden ser atrapados en una sola red.

Uno de los últimos casos más lamentables del peligro de las ‘redes fantasma’ sucedió hace un año cuando más de 300 tortugas marinas murieron frente de las costas de Oaxaca (México) después de quedar atrapadas en redes de pesca abandonadas de forma ilegal. Estas tortugas eran en su mayoría de la especie olivácea o golfina (Lepidochelys olivacea), una especie clasificada como ‘vulnerable’ por la Lista Roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza.

Por si fuera poco, las redes fantasma también dañan a los arrecifes de coral, rompiéndolos, exponiéndolos a enfermedades e incluso bloqueando la luz solar que necesitan para vivir.

Por ahora se desconoce con exactitud la cantidad de redes de pesca que navegan a la deriva o reposan en el lecho marino. No obstante, expertos de la The Commonwealth Scientific and Industrial Research Organisation (CSIRO) de Australia estimaron por primera vez el porcentaje de artes de pesca que los pescadores pierden o abandonan en el mar cada año. Según esta investigación, el 6% de todas las redes, el 9% de todas las trampas y el 29% de todas las líneas de pesca empleadas por los pescadores se pierden o desechan en nuestros océanos cada año. El motivo de esta enorme pérdida reside en el mal uso de las artes de pesca, en las consecuencias de los temporales y, no se puede olvidar, el abandono intencionado.

En Europa, según estimaciones de la Comisión Europea, un 27% de toda la basura que aparece en las playas son artes de pesca (redes, líneas o trampas). Además, las ‘redes fantasma’ representan aproximadamente un tercio de la basura marina que se encuentra en los mares europeos, o más de 11.000 toneladas por año.

Estas redes, principalmente fabricada con nylon, está diseñado para ser resistente en el medio marino y, por ello, lleva muchos años degradarse. Se estima que las líneas de pesca de monofilamento tardan 600 años en degradarse.

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