Animales

Ambiciosa iniciativa de cinco países para coordinar la conservación del león en África

El reto de asegurar la supervivencia del carnívoro más icónico de África, el león, es parte del objetivo de KAZA, una ambiciosa iniciativa de cinco países para coordinar la conservación en un área de 520.000 kilómetros cuadrados en la que Loro Parque Fundación financia los radiocollares y la lucha contra los furtivos.

leones

KAZA es la denominación del área de conservación transfronteriza Kavango Zambezi que abarca cinco países del sur de África, Angola, Botswana, Namibia, Zambia y Zimbabwe, conocida por su conjunto de grandes mamíferos (se han registrado al menos 195 especies), entre ellas, los carismáticos elefantes africanos, búfalos, jirafas, leones, rinocerontes blancos y negros.

Loro Parque Fundación se involucró en el proyecto como entidad colaboradora de la asociación de touroperadores de Alemania Futouris, que promueve iniciativas de conservación medioambiental, y desde 2015 ha destinado a KAZA más de 326.000 dólares (277.000 euros), explica en una entrevista a EFE su director, Javier Almunia.

El espíritu del proyecto es homogeneizar la conservación dentro de este enorme área transfronteriza y que los animales puedan moverse de forma segura en ella, una especie de “zona protegida efectiva” que ya ha visto sus primeros resultados: se ha hecho el seguimiento de un grupo de guepardos que llegó en junio a Botswana, pasando por diferentes parques nacionales, tras partir de Namibia en agosto de 2019.

“Da cierta esperanza”, comenta Javier Almunia, quien recuerda que la población de leones disminuye rápidamente por la caza furtiva, la legal y la pérdida del hábitat, de forma que según datos de 2019 hay menos de 25.000 ejemplares, una disminución de más del 40 por ciento en los últimos 20 años.

Sin embargo, los leones son indicadores clave de la salud de los ecosistemas y son de gran valor para el éxito del ecoturismo en la región, por lo que KAZA pretende evaluar su estado, el de otros grandes carnívoros y los mega-herbívoros claves, y también analizar el impacto de las actividades humanas sobre estas especies.

Uno de los problemas principales es precisamente el de la caza furtiva y, por ello, en KAZA se financia a los “Scorpions”, los guardas de los parques que realizan patrullas para detectar las trampas contra los animales con una aplicación en el teléfono para marcar los indicios de furtivismo en un sistema de información geográfica.

Este año se ha colocado un sistema con placas solares para cargar los teléfonos y que estén operativos continuamente para la recogida de datos, explica el director de Loro Parque Fundación, que además financia a la organización “Panthera”, que se ocupa de marcar a determinados animales con radiocollares para poder hacer el seguimiento de sus movimientos vía satélite.

“Se intenta ganar tiempo y salvar lo poco que queda”, admite Javier Almunia, quien subraya que otro objetivo de KAZA

es, a largo plazo, crear la sensibilidad necesaria en la comunidad local para fomentar el respeto a la fauna local y buscar el equilibrio con una actividad de turismo ecológico sostenible, no indiscriminado.

Sin embargo, el biólogo español, que es el presidente de la Asociación Ibérica de Zoos y Acuarios, señala que el momento es bastante preocupante, pues muchos proyectos de conservación están promovidos por los grandes zoos mundiales -los terceros donantes de financiación- y ahora se han interrumpido como consecuencia del cierre provocado por la pandemia de covid-19.

Por primera vez, todos los zoos del mundo han cerrado simultáneamente entre tres y cinco meses, y esta caída en los ingresos va a impactar en las actividades de conservación en la naturaleza, advierte Javier Almunia, quien indica que Loro Parque Fundación mantiene todos los fondos comprometidos al efecto para 2020, pero otras instalaciones se están replanteando la situación.

Fuente: EFEverde